lunes, 24 de marzo de 2014

CUANDO FUIMOS LOS MEJORES…


Los inconfundibles ecos del bote del balón resuenan aún a través de las paredes de un pabellón en el que disfrutamos formando a través del baloncesto. Un total de seis temporadas plagadas de esfuerzos y sacrificios que llevaron a medio centenar de escolares a disfrutar con un deporte que ansía regresar a una pista huérfana de baloncesto.

MADRID · PABLO ROMERO (24·03·2014) 

El próximo mes de septiembre, la comunidad educativa del CEIP Manuel Liaño Beristain comenzará los festejos del que será su XXV aniversario en el Barrio La Sierra. Un cuarto de siglo cargado de emociones y que encierra tras de sí otra fecha más discreta pero no menos importante, el décimo aniversario del primer equipo de baloncesto federado en la historia del colegio. 

Diez años habrán transcurrido desde los primeros botes de balón en las vetustas canastas del patio trasero o, lo que es lo mismo, un total de 3.650 días desde que diera comienzo una historia que alcanzó muy pronto su punto más álgido y a la que se añora ahora desde cada rincón de un colegio llamado a reencontrarse con su pasado. 

2005/06: Unos inicios marcados por la lluvia

Bastaría con preguntar acerca de sus recuerdos a Paloma Díaz, Fernando Oliva o a los hermanos García Bolado para comprobar que los inicios no fueron sencillos. Los suyos fueron algunos de los nombres que dieron forma al primer acta en el que figuraría el nombre del Manuel Liaño en los archivos de la Federación Cántabra de Baloncesto. Si les obligásemos a tirar de memoria probablemente nos contarían cómo tuvieron que combatir con un duro invierno en el que la lluvia fue nuestra compañera de aventuras cada tarde de martes y jueves. 

Los charcos y la hojarasca se convertían en un elemento más a sortear en el camino hacia los vetustos aros de una pista que nos “echaba” hacia la tejavana los días de mal tiempo limitando nuestros ejercicios en un espacio sin canastas. Eso por no hablar de aquellos partidos al aire libre en los que teníamos que cargar con banquillos, mesas y demás elementos hasta la pista disputando unos compromisos en los que rara vez superábamos los 5 componentes. Las “palizas” en el marcador se sucedía una semana tras otra pero, en Barreda… ¡jamás perdimos la ilusión!

La nave despegó en el nuevo pabellón:

Apenas un año después llegó el gran impulso que necesitábamos. La construcción del nuevo pabellón supuso el despegar definitivo de un pequeño proyecto al que se incorporaría nuestro particular MVP, Alberto Fuentes, así como las chicas guerreras, aquel grupo surgido en la clase de Cuarto de Primaria y en el que se encontraban algunas de nuestras “históricas” como Carmen Macías, Laura Morales o Carlota Celorrio. Su presencia y su ilusión fueron la clave para que el grupo siguiera creciendo con el olor a pintura impregnado aún en el ambiente mientras sorteábamos a los empleados municipales que terminaban de pintar las líneas casi casi sobre la bocina.

Limpiando aún el polvo de obra a base de balonazos surgió nuestro pequeño tesoro. Ahora que teníamos un equipo con 14 jugadores y un nuevo pabellón… ¿por qué no explotarlo? Y así, de la manera más imprevista, surgió el Torneo de Baloncesto Manuel Liaño. Una fórmula creada para despedir la primera temporada completa del equipo y que… ¿por qué no decirlo? Se nos fue de las manos…



Durante los siguientes cinco años, nuestro pequeño Torneo se convirtió en toda una referencia del calendario baloncestístico en Cantabria. Cada año se esperaba con ansia el nombre de los equipos invitados, la presentación del cartel o la amplia lista de patrocinadores locales, regionales y nacionales que nos empujaban, casi como una obligación, a dar un nuevo paso cada año. De este modo fuimos incorporando disciplinas, aumentando el número de participantes y despertando el interés incluso de la televisión regional que llegó a emitir nuestros partidos. 

Todo esto sin olvidar los orígenes de un grupo de niños y niñas de entre 8 y 12 años que encontraban en esta fiesta del deporte el premio a su entrega y sacrificio durante toda la temporada. La disparidad de edades o las dificultades para competir con las canteras del baloncesto cántabro no mellaron nuestro ánimo porque… ¡En el Manuel Liaño nos sentíamos los mejores!. 

Poco o nada queda ya de un Torneo que sigue en la memoria de los más de 300 niños que tuvieron la oportunidad de disputarlo salvo aquellas copas conmemorativas en el salón de actos o los antiguos carteles que cuelgan aún a la entrada del pabellón. Aunque el recuerdo más poderoso sigue muy presente en nuestra memoria. 

2014/15: ¿Y por qué no soñar? 

Cuando dé comienzo el próximo curso se cumplirán 10 años de aquella primera vez, de aquel día en el que comenzamos a botar balones por un patio que ahora está mudo de baloncesto. Por nuestro pabellón ya no corre un Víctor González que llegó a disputar un Campeonato de España o una Marina Ruiz que sigue haciéndonos sentir orgullosos cada vez que se viste con la camiseta de la Selección Cántabra. 

Su presencia en el Cto. de España de Selecciones de Zaragoza el próximo mes de abril nos permitirá seguir sacando pecho al sentirnos un poco culpables de unos éxitos que… ¿por qué no soñar con volver a repetir? 

El curso 2014/15 supone la ocasión idónea para reencontrarnos con unos sueños que nos esperan de nuevo en el viejo pabellón. Sólo el tiempo dirá si el Manuel Liaño vuelve a sonar con fuerza llenando de nuevo de ilusión a las futuras estrellas de nuestro colegio.



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